"...sigo avanzando hacia la meta para ganar el premio que Dios ofrece mediante su llamamiento celestial en Cristo Jesús." Filipenses 3:14
Hace un tiempo atrás tuve la experiencia de correr en el Maratón de Nashville, por supuesto, sólo competí en la media maratón. Prepararme para tal evento requirió disciplina y perseverancia, fueron días divertidos pero llenos de muchos retos. Es una experiencia que todos deberían tener. Pero el gran desafío llegó el día de la carrera. No es lo mismo entrenar, que competir. Correr 13 millas (20,9 km) no es sencillo, ese día recordé que la adversidad es parte del camino, (el clima, los nervios, la gran masa de personas, el miedo al fracaso, y en mi caso las rodillas jajaja) ante la adversidad hay diversas reacciones: enfrentarla, negarla, huir de ella, etc. Lo cierto es que se requiere una profunda decisión de no volver atrás, cuando queremos lograr o alcanzar algo significativo, pues las cosas sin valor no requieren ningún esfuerzo, ni presentan dificultades. Día a día podemos encontrarnos con personas que tienen grandes talentos pero no logran grandes metas, pues les falta perseverancia. Y vemos también el contraste, es decir personas cuya constancia los ha llevado a grandes conquistas. Yo no soy un gran deportista, y mucho menos un maratonista. Pero comprobé que la teoría japonesa es cierta: "la disciplina vence al talento". De ésto habla el apóstol Pablo, haciendo una similitud con nuestra vida cristiana. Él mismo perseveró a pesar de todo, como lo expresa el texto que motiva mis palabras. Recordemos que Pablo escribe ésta carta a los filipenses desde la cárcel. Es un cristiano que ha vivido naufragios, fue traicionado, abandonado, apedreado, en peligro muchísimas veces, menospreciado por judíos y discípulos, etc; pero no abandonó los caminos del Señor, ni su servicio a Dios.
El día del maratón, cuando pase la marca de 8 millas (12.8 Km), sabia que aún faltaban 5 más (8 Km), mis rodillas ya estaban adoloridas y mi mente agotada. De repente una dama, a la cual no conocía ni conocí posteriormente, en uso de sus buenas dotes de intuición femenina debe haber inferido mis intensiones de parar. Ella se me acerco y me abrazo, me dijo: "NO PARES, YA PASASTE LA MITAD, NO VINISTE PARA RENUNCIAR. TERMINA." Luego se alejo corriendo. Su intervención me hizo reaccionar. Decidí perseverar.
Así mismo, en mi caminar cristiano, muchas veces he querido renunciar, o correr en la dirección contraria. La decisión de perseverar de Pablo hasta el fin es un ejemplo, fue firme, y lo expresa diciendo: “Prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús” y así lo hizo, fue fiel a Dios hasta el fin de sus días. Cabe destacar la frase: “olvidando lo que queda atrás”, es un ejercicio de la mente, y lamentablemente muchas veces se recuerda con frecuencia lo que ha quedado atrás y que hoy no es útil, como heridas y ofensas, desordenes de la vida pasada, antiguos novios (as), fracasos, o anhelos del corazón que sabemos, no nos hacen bien y nos desalientan. Debemos considerar los recuerdos del pasado sólo como un testimonio para la gloria de Dios de su obra en nuestras vidas, no como cargas que traemos en nuestra espalda.
Nuestra vida cristiana es más importante que un maratón, no es un juego, es nuestra única oportunidad de cumplir con el propósito de vida que Dios nos ha dado. Necesitamos perseverar, necesitamos enfocarnos en la meta. En ser fieles y ser aprobados por Dios.
Sea cual sea la adversidad que hoy atraviesas, NO TE RINDAS, PROSIGUE.
Sea cual sea la adversidad que hoy atraviesas, NO TE RINDAS, PROSIGUE.
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